Hasta el momento, los datos apuntan a que los niños menores de 18 años de edad representan cerca del 8,5% de los casos notificados y registran un número relativamente bajo de muertes en comparación con otros grupos de edad, y suelen presentar una enfermedad leve. No obstante, se han dado casos de pacientes críticos. Al igual que sucede con los adultos, en los niños las afecciones de salud preexistentes podrían ser un factor de riesgo de enfermedad grave y admisión en cuidados intensivos.

Se están realizando más estudios para evaluar el riesgo de infección en los niños y comprender mejor la transmisión en este grupo de edad.

Pide ayuda si es necesario

Puede que en algún momento no entendamos un determinado tema, lección o ejercicio, por lo que estudiar en casa no significa que tengamos que resolverlo todo solos. En estos casos, lo mejor es comunicarse con un profesor o compañero, que siempre están a la disposición y nos pueden explicar todo de forma más sencilla.

Ve a tu ritmo

Una de las ventajas de la educación virtual es que los estudiantes cuentan con mucha información al alcance y múltiples formatos que les permiten interactuar de muchas maneras. Internet nos permite encontrar videos, podcast, libros, imágenes que se pueden consumir de muchas formas, por eso hay que aprovecharlas para complementar nuestro aprendizaje en las clases y hasta aportar cosas nuevas a nuestra clase y compañeros. Además contamos con la posibilidad de pausar, retroceder y repetir las veces que sea necesario.

Tómate tiempos fuera de la pantalla

La virtualidad nos exige pasar mucho tiempo frente al computador, sin embargo también es necesario alejarse un rato para poder procesar y asimilar la información que hemos aprendido. Ya sea sentarse a disfrutar de un café, jugar con tu mascota, realizar actividad física, tomar una ducha, leer tu libro favorito o llamar a un amigo o ser querido puede ser más enriquecedor de lo que crees y complementará tu proceso de aprendizaje a través de la socialización.